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Empleados Tóxicos

11/09/2020 – Cómo acabar con los empleados tóxicos – Por Alejandro Matilla.

Cada persona es un mundo. Las hay simpáticas, honestas, vagas, reservadas, interesadas, inteligentes, chismosas, puntuales, incompetentes, audaces, torpes, rápidas, enérgicas, calladas.

Un pilar fundamental de la empresa son sus recursos humanos. Es decir, las personas que en ella trabajan. Por tanto, en las empresas encontraremos a estos simpáticos, honestos, vagos, reservados…

A los mejores empleados hay que saber cuidarlos. A los nocivos o tóxicos hay que saber detectarlos lo antes posible para luego poder actuar con acierto.

Los empleados nocivos o tóxicos, además de no aportar, desmotivan a los compañeros, lo que provoca que se trabaje peor, que el ambiente sea malo y que no se consigan los resultados esperados.

¿Quiénes son estos empleados y cómo descubrirlos?

A continuación vamos a listar a los más empleados tóxicos más comunes.

Los desentendidos

Empleados que constantemente eluden cualquier tipo de responsabilidad dentro de la organización.

Los empleados del año

Curiosamente los mismos que no se enteran nunca de nada, los que dejan todo para después, de los que menos contentos estamos, son los que parece que más trabajan.

Siempre dicen que van “hasta arriba” de trabajo, por lo que nunca finalizan sus trabajos a tiempo y se quejan pidiendo más plazo o ayuda de sus compañeros.

Gracias a ellos muchos gerentes piensan que necesitan más personal, cuando lo que necesitan es tener mejores empleados.

Los trepas

Suelen estar más presentes en las empresas de cierto tamaño, donde existen diferentes niveles de mando.

Se caracterizan por no tener demasiados escrúpulos y por saber acaparar el mérito de los demás, sin importarles tal injusticia.

Para destacar sobre los demás suelen hacer de menos a sus compañeros sin que éstos lo sepan, señalando sus errores y debilidades.

Empleados vagos

Intentan hacer lo mínimo posible, sólo piensan en salir de allí, no les importa que su labor sea insuficiente o que la calidad de su trabajo no alcance el mínimo esperado.

Todo lo realizan con indiferencia y desinterés, no prestan atención ni cuando se les habla ni mientras llevan a cabo las tareas que se les han encomendado.

Los empleados que dejan todo “para luego”

Y los que habitualmente dicen “luego te lo digo”, “luego lo vemos”, “mejor lo hablamos luego” o frases similares.

Los compañeros se cansan de ellos y al final dejan de coordinarse con ellos. Descoordinación que provoca unos costes, los cuales son asumidos por la empresa.

Los empleados problemáticos

Incumplen con los horarios marcados, siempre están criticando a todo el mundo, no colaboran con los compañeros, bajas frecuentes, intentan manipular a los que tienen cerca, etc.

Empleados que se quejan constantemente de todo cambio

Y nos referimos a cualquier cambio, por mínimo que sea.

No lo hacen de forma constructiva, aportando otra visión u otra alternativa. Lo único que consiguen es empeorar el ambiente de la empresa.

Empleados chismosos

Éstos son un cáncer en la empresa.

Hablamos, claro está, de aquéllos que originan y extienden rumores con malicia, sacando frases de contexto y ofreciendo interpretaciones tergiversadas e interesadas.

Estas personas acaban consiguiendo enfrentamientos indeseados entre compañeros y que empeore la imagen de la empresa, tanto interna como externamente.

Los empleados que nunca tienen la culpa de nada

Jamás asumen sus responsabilidades y desde un primer momento culpan a los demás de sus errores o debilidades.

Los que no colaboran

Empleados que buscan cualquier excusa para no colaborar con sus compañeros. Esto suele provocar retrasos en la producción.

¿Cómo se soluciona esta situación?

Siguiendo los siguientes pasos:

Analizar la situación detenidamente

Hay que recopilar datos y eliminar los rumores a través de buena información.

Combatir las cosas que no sean ciertas y las exageraciones de inmediato con datos objetivos.

Esta recopilación de información se realizará a través de entrevistas con los empleados, con el propio trabajador afectado y con su supervisor inmediato en la cadena de mando. Escuchar es fundamental para conocer todos los puntos de vista.

Por último, también con la revisión de su trabajo realizado, siempre ajustándose a los objetivos que previamente se hayan fijado.

Tomando decisiones

Una de estas decisiones puede ser el despido de este empleado.

Para tomar buenas decisiones previamente es necesario establecer un documento de normas, claro y consensuado. De este modo, todos saben a qué atenerse y el empresario tiene la justificación objetiva a la hora de tomar medidas.

Otra es una charla que sirva para cambiar el comportamiento inadecuado de este empleado. Esta opción sólo la aconsejamos en el caso de que creamos de verdad que este cambio es posible.

En el caso de que el empleado se quede en la empresa, hay que valorar si seguiría trabajando en el mismo puesto o si sería más conveniente reubicarlo en uno nuevo (incluso en un departamento distinto).

Cómo actuar cuando el empleado tóxico es, a la vez, valioso para la empresa

En primer lugar tendríamos que estar seguros de que los buenos resultados se deben en gran medida a él y no “a pesar de esta persona”.

Recordemos que los empleados tóxicos son especialistas en apuntarse personalmente las victorias del equipo.

Si una vez analizada esta situación comprobamos que es un excelente empleado (a nivel técnico), pero con malos modos y conductas, podemos actuar de otra manera.

Tendríamos que intentar hallarle un puesto donde desarrolle su talento sin que se relacione con sus compañeros. O que si lo tiene que hacer, sea lo mínimo posible.

De esta manera no podrá influir negativamente en el ambiente de la empresa.

El clima laboral es fundamental en una empresa que quiera conseguir sus objetivos

El ambiente en el trabajo, la relación entre los empleados y la relación entre éstos y los dueños de la empresa son elementos fundamentales para conseguir los objetivos marcados.

Cuando alguno de estos puntos falla o no es el adecuado a causa de un empleado tóxico, hay que tomar medidas pues el coste puede ser muy alto para la empresa (mal ambiente, estrés, desmotivación, enfrentamientos, pérdidas de talento… disminución de la producción).

En tu empresa

¿Ocurre esto en tu empresa actualmente? ¿Qué tienes pensado hacer?

¿Conoces o has conocido a algún empleado tóxico? ¿Cómo lo gestionaste en su momento? Si se volviera a dar la situación, ¿actuarías del mismo modo?

Alejandro Matilla

Alejandro Matilla

Alejandro Matilla es Consultor. Licenciado en Administración de Empresas. Tiene una larga trayectoria en la organización y gestión de espacios empresariales abiertos. Cinéfilo empedernido, Bunburiano y talentoso jugador de Pádel. “Fallar o tomar una mala decisión no es una cuestión de mala suerte. "Equivocarse, no tener tiempo y no contar con una metodología para organizar, alcanzar los objetivos y saber crecer son los principales problemas”.

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